Franco fue un pequeño hombre en una España empobrecida y vil. Su figura todavía no ha sido valorada con objetividad, lo cual es lógico dado que el mundo en que vivimos es una consecuencia directa el que él protagonizó, y apenas sabemos hacia dónde va. Con la perspectiva de unas generaciones se le podrá incardinar en la Historia de España con más acierto, y sobre todo con mayor imparcialidad, pues a pesar de que falleció hace treinta años, su figura sigue presente en la política actual.

Ante todo, Franco tuvo una especial habilidad para navegar entre dos aguas, cierta prudencia para saber esperar el momento preciso para actuar, además de mucha suerte.

Pocos saben que fue uno de los últimos militares de alta graduación que se incorporó al golpe del 18 de julio que dio origen a la Guerra Civil. Hasta el asesinato de Calvo Sotelo se hizo de rogar por los demás golpistas.

Sanjurjo, uno de ellos, le pidió que le defendiera en el Consejo de Guerra que se le abrió por su fallida sublevación de 1934. Quería aprovecharse de la posición de Franco en la República para intentar salvarse, pero éste le denegó su ayuda.

Se le acusa de ser fascista. Se le sitúa demasiado en el contexto de la Guerra Civil y se le compara con Hitler y Mussolini, con quien efectivamente fue aliado. Es más, en aquellos tiempos en los que la ayuda militar de los fascismos europeos le hicieron ganar la guerra civil jugó mucho con los saludos fascistas…, apropiándoselos de la Falange Española, que al inicio de la guerra era un grupúsculo de poca importancia, como muchos otros que surgieron en Europa en aquellos años a imitación del fascismo.

Pero como digo, Franco era de navegar entre varias aguas… A los pocos meses de que Japón y Estados Unidos entraran de la mano en el conflicto internacional, prescindió de Serrano Suñer -su cuñado pro-fascista-, y llegó a decir para justificar el envío de la División Azul a Rusia que había tres guerras: una entre aliados y nazis, en la que España era neutral; una entre nazis y comunistas, en la que España luchaba contra el comunismo, y una entre Japón y los aliados, en la que España apoyaba a los aliados. (Estuvo, se dice, a punto de declarar la guerra a Japón).

Ese era Franco: Petain, tras entrevistarse con él, dijo que estaba loco, que se creía un enviado de Dios.

Y tanto fue así que se aferró al “trono” (eligió su sucesor, eso sólo lo hacen los reyes)

Después de la derrota del nazismo nuevamente tuvo mucha suerte. En Yalta, en las reuniones entre los vencedores de la guerra, se habló de lo que había que hacer con España. Se pensó en invadirla y “destronar” a Franco, pero le salió un valedor: Churchill, que prefería que estuviera antes de que una restauración de la democracia posibilitase la presencia de un país comunista en la otra punta de Europa. Después, los americanos terminaron dándole su Plan Marshall…

Sin esas ayudas exteriores, de Salazar primero, y después de Hitler, Churchill y de los presidentes americanos empezando por Eisenhower, Franco, que era un personaje secundario en un país secundario, hubiera sido una anécdota en la Historia de España.

Para continuar con su semblanza, en la línea de hombre pragmático que se aprovechaba de todos los factores para conseguir sus fines, recuerdo dos anécdotas más conocidas de su última época.

Dicen que a un personaje que se acercó por el Pardo, le llegó a decir que hiciese como él, ¡y no se metiese en política!…

Tras el atentado a Carrero Blanco, se empeñó en añadir una frase al discurso que le habían preparado para la ocasión: no hay mal que por bien no venga…

Durante los años de la Dictadura de Franco España sufrió muchas transformaciones. Todas ellas más debidas al curso de los tiempos que a su política. Pero se creó una clase media, y se creó una burguesía emprendedora que fueron fundamentales para que después arraigase la democracia. También resultó positivo un período tan largo de estabilidad política: el siglo XIX, desde la invasión de Napoléon, había sido un continuo toma y daca entre posiciones extremistas.

No fue desde luego el gobierno soñado por muchos españoles, ni el período más glorioso de la Historia de España, pero cabría concluir que fue un mal necesario, o, como él hubiese dicho: no hay mal que por bien no venga.

Eso es lo que opino.

Addenda: esta recensión a un libro de Alfredo Grimaldos


2 Responses to “Francisco Franco (Apuntes para una semblanza)”  

  1. 1 59 segundos « Florispán
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