Fue el partido inverso al del Villarreal. En la primera parte el Zaragoza estuvo desaparecido, y el Levante ganó con justicia y con claridad.
A mi gusto, Víctor desaprovechó al menos veinte minutos para hacer algún cambio, porque estaba claro que el equipo no funcionaba. Pero los entrenadores siempre tienen sus tics y terminan haciendo los mismos cambios en los mismos minutos.
En La Romareda, donde se sabe ver el fútbol, eso termina por desquiciar a los aficionados.
Víctor, en cambio, fue valiente al quitar a un central para la segunda parte. Eso sí, al minuto dos el Levante pudo marcar el tercero y mandarnos para casa, y después tuvo ocasiones para meternos una goleada histórica, pero sus delanteros fallaron garrafalmente.
En defensa, pues, el cambio arriesgado otorgó muchas opciones al Levante, pero en ataque el Zaragoza sí jugó la segunda parte.
Empató el partido y pudo ganarlo, si no hubiese sido por un gran Molina, que hizo un par de paradones.
El árbitro bien pudo pitar un par de penalties a favor del Zaragoza. Una mano interceptó un disparo a puerta, y un defensa levantino se deshizo con un manotazo de Sergio Fernández en el área.Sería injusto, no obstante, cargar tintas contra el árbitro, aunque sabe malo que al Barcelona y al Valencia, se les ha echado una manita este fin de semana.
Ahora viene un parón y es hora de reflexionar sobre el juego y resultados del Zaragoza. Tácticamente hay fallos. Tres equipos de cinco se nos han puesto por encima en el marcador con dos goles de diferencia. Esto hay que subsanarlo. A mí, personalmente, no me convence el famoso rombo. Hay que adaptarse a los jugadores que tenemos y creo que es más conveniente jugar con dos medio centros, Zapater y Celades, que ayer jugó muy bien la segunda parte.
Que juegue Ponzio y no Celades es una aberración.
Y nuevamente ayer jugó Oscar, que es manifiestamente el peor jugador del equipo, a pesar de sus maneras. Lo opongo al Roberto Carlos de hace más de cuatro años, que jugaba con criterio todo lo que le llegaba. Oscar, en cambio, dispara cuando tiene que pasar, pasa cuando conviene regatear, regatea cuando puede centrar… Es exasperante. Es nuestro Raúl, es como jugar con uno menos.
César se pegó una cantada en una pelota fácil que es para mandarlo al banquillo para los restos.
Los mejores, D’Alessandro, Zapater y Sergio Fernández.
El lado positivo del Zaragoza es la pegada que tiene. Ha logrado empatar el partido de ayer y contra el Villarreal y el Depor logró marcar y atemorizar incluso jugando con uno menos. Es una facultad que se desperdicia tácticamente.
La liga ya ha dejado claras las cosas, y son como se esperaban. Arriba están los Valencia, Sevilla, Barcelona… Abajo están los muchos que están. Sólo se salta la regla el Recreativo.
Ahora el Zaragoza debe ganar a la Real, última, y no resucitarla como hizo en la segunda parte con el Villarreal.
No se trata de puntuar, que no sirve de nada a la larga. Hay que ganar a un equipo en crisis porque no obtener una victoria en tres desplazamientos nos va a conducir a ser uno de esos equipos que pasan por la Liga como testigos.
Otro año más no, por favor.
P.D.: ya que menciono a Raúl, es patética su celebración del gol. Llevaba un año sin marcar -los amiguitos de Túnez y del Dínamo de Kiev ni los cuento. Me resulta cómico cuando los comentaristas dijeron al marcar al Dínamo que debía ir a la selección. Si es por eso, que vaya Diego Camacho, el que nos metió el primer gol ayer. Luego en algún programa dieron al de Raúl como el mejor gol de la jornada… Lo que hay que oír.



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