En una de las actualizaciones que llega por Internet, Microsoft me regala graciosamente la última versión de su navegador.
La instalo. Ha mejorado varias cosas, aunque en lo fundamental (la navegación por pestañas) ya las conocía por Firefox. Sin embargo, con el programa de Mozilla he tenido varios problemas, empezando porque no se puede acceder a las páginas de Hacienda y de la Seguridad Social españolas, con lo que tengo que morir al palo de Microsoft.
El caso es que inmediatamente a su instalación empiezo a tener problemas: Outlook se carga mucho más despacio, y a veces se cuelga. También lo hace el propio Explorer. Si tengo varios programas abiertos, tarda una eternidad a cambiar entre ellos… Buena receta si quiero dejar de procastinar. Pero es que cada una de las tareas que pido de un solo programa también tarda mucho.
En definitiva, hoy, tras cuatro o cinco días de uso, lo desinstalo. Con punto de restauración por si acaso, y fuera. Y por ahora, bien, vuelta a la normalidad.
Microsoft actúa como una auténtico troyano. Te presenta sus productos como regalos y lo que había conseguido en mi caso es que el ordenador se hiciera viejo, que no tuviese suficientes recursos. Que ya empezara a pensar en comprar otro.



No Responses to “Explorer 7, el troyano”
Please Wait
Leave a Reply