La rebelión de la naturaleza

No entiendo cómo puede la gente ver películas de miedo. El documental del otro día sobre el cambio climático, dentro de la serie de Televisión ¿Otro mundo es posible?, es espeluznante. No suscita las reacciones instintivas que la sangre, los planos sorpresivos o la música inquietante, pero, aunque sea para lejos, para un plazo no fijo todavía, esto va de verdad, esto va en serio.

Hemos llegado a dominar los secretos de la naturaleza. Tenemos avances médicos formidables. Nos hemos enseñoreado de la Tierra, si ese era el destino de la humanidad. En principio, deberíamos vivir a partir de ya los mejores momentos de la historia. Pero la Naturaleza, bravamente, se resiste. La última noticia es que al subir las temperaturas en Europa ha bajado enormemente el consumo de petróleo, y con ello su precio. Hemos empezado a luchar contra la propia Tierra. En una lucha desigual, estúpida.

Un dato que se dice en el documental: en los dos días que siguieron a los atentados de las Torres Gemelas, descendió la temperatura media en Estados Unidos medio grado centígrado: a resultas de que se cancelaron todos los vuelos comerciales…

Uno de los entrevistados señala, precisamente, a los Estados Unidos como  responsable, culpable- dice- de dumping ambiental.

Uno de los países que ha despreciado, y no tiene pinta de cambiar, los Protocolos de Kyoto. Que mantiene a toda costa la dependencia energética del petróleo como modo de mantener su supremacía, basada en el dólar (Como dice esta teoría). Y que además está mandada por un poderoso stablishment militar, que le lleva de guerra en guerra, causando más daños ambientales (Ahora se ha fijado en el caldo de cultivo propicio que existe en los países islámicos, en un período de lucha entre facciones que se asemeja al período de la Reforma cristiana: tras Irak caerá Irán… es fácil de prever).

El programa se titula: ¿Otro mundo es posible? Uff, la cuestión es que otro mundo es imprescindible.

El siglo XXI será espiritual o no será, la profecía de Malraux cobra cada vez más sentido.


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