Del espíritu de Ermua al espíritu de las pancartas
Published Enero 12th, 2007El asesinato de Miguel Angel Blanco marcó el declive de ETA.
El modus operandi, el tiro a la nuca alevoso, a un concejal joven sin escolta, causó una gran conmoción en toda la sociedad, junto con las recientes imágenes de Ortega Lara saliendo de su inhumano cautiverio. ETA perdió buena parte de su principal baza, el apoyo social. Quedó como una banda de mafiosos, y de los malos. Aquello vino a llamarse el espíritu de Ermua. La sensación de que había dos tipos de personas: los que son capaces de matar por la nuca y los que no. Sean vascos o españoles, de derechas o de izquierdas, católicos o ateos… La sensación, también, de que la fuerza y unidad de todos se impondría a las agresiones de unos pocos.
En cierta medida, aquellos días fueron el contrapunto del asesinato de Carrero Blanco, que dio publicidad y fortaleza a la banda y suscitó la simpatía de buena parte de la oposición a Franco. Tras el del Almirante, se inició una época en la que ETA actuó asiduamente. Tras el del concejal, la actividad de ETA remitió, hasta el punto actual de inactividad- si no fuera por el triste atentado de Barajas.
Lamentablemente, lo que ha cambiado es la respuesta a ETA. Ahora, cada partido llevará su pancarta y hará su manifestación. El próximo paso es que cada uno lleve su muerto. El siguiente es mejor ni pensarlo. El PP se niega a asistir a la manifestación que los ecuatorianos han convocado. Pusieron la excusa de que no aparecía la palabra “libertad” en el lema de la manifestación. Se incorporó la palabra, y ahora han puesto otra excusa. El PP vive colectivamente una enfermedad psicológica llamada estrés post-traumático: no ha asimilado la derrota de 2004, cuando se reían de ZP en los mítines y ponían a quince días de las elecciones las primeras piedras del trasvase del Ebro. De ahí todas esas elaboraciones metafísicas que hacen los peones negros. Si algún día el PP se regenera volveremos a tener una democracia sana. De no hacerlo, se suponen que tarde o temprano llegarán al poder, por el desgaste que sufra el PSOE. Y entonces… entonces es mejor ni pensarlo. Supongo que la primera medida será “instaurar” su verdad sobre el 11M. Un despropósito.
Sólo han pasado diez años, ni eso. Del espíritu de Ermua al espíritu de las pancartas.



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