Este año he participado en el concurso del programa REDES, que pedía trabajos sobre la siguiente cuestión: ¿qué pregunta científica nunca tendrá respuesta?
En este enlace, se encuentran los diez trabajos seleccionados.
He leído todos por encima y son muy parecidos al mío, que ha sido postergado. El que me ha gustado más es el e). Lo siento por el autor: no creo que gustándome a mí triunfe.
En todo caso, aquí pego mi trabajo para quien quiera leerlo:
¿QUÉ PREGUNTA CIENTÍFICA NUNCA TENDRÁ RESPUESTA?
La respuesta es NINGUNA.
El paso decisivo para desentrañar los misterios del mundo está ya dado.
Consiste en desembarazarse de prejuicios y afrontar la explicación de los fenómenos de la naturaleza con un método objetivo y riguroso, el científico.
Sólo que este paso –y este método- son muy recientes en la Historia del mundo, y por tanto deben perfeccionarse y sobre todo metabolizarse en la cultura, puesto que todavía no se aplica con el rigor necesario. De hecho, los mayores avances en la comprensión del universo han surgido de la labor obcecada y solitaria de genios: Newton, Darwin, Ramón y Cajal, Einstein… Cuando los científicos consigan depurar el método y apurar las posibilidades de la ciencia, los avances en la comprensión del universo tomarán una velocidad desconocida hasta la fecha.
Aun así, podemos decir que básicamente las grandes preguntas científicas han sido planteadas, y se han descartado otras cuestiones que han ocupado gran parte de la historia del pensamiento, y que han quedado relegadas a otros ámbitos de la cultura.
Un ejemplo claro de lo expuesto hasta aquí es la teoría de la evolución. Obra personal de un solo científico. Metodológicamente deficiente según los rigurosos criterios de Popper. Manipulada de forma grosera por la ideología nazi, entre otras. Discutida todavía en ciertos países, que elaboran refritos para compatibilizarla con teorías míticas acerca de la creación del hombre sintetizadas en la Biblia. Y sobre todo incomprendida en toda su profundidad: la generosidad y variedad que promueve la naturaleza para perpetuarse; dicha enseñanza no ha sido recogida por las sociedades humanas, que siguen buscando, posiblemente con más ahínco que nunca, la equiparación de sus componentes y la persecución del disidente o, simplemente, del distinto.
Y, sin embargo, dicha teoría es profunda y elocuentemente reveladora de las leyes de la naturaleza.
La conciencia, otro gran misterio, apenas ha sido tratada. Hace poco más de un siglo la comunidad científica internacional supo de los avances de Ramón y Cajal, descubridor de la neurona y descriptor riguroso, a pesar de las limitaciones de su tiempo, de la textura del sistema nervioso. Y apenas hace quince años se abrió al gran público el conocimiento de las emociones, no como el pesado y demoníaco lastre que heredamos de la tradición cristiana, sino como la pieza clave en nuestra naturaleza de seres vivos.
Ahora es cuando se puede empezar a explicar el fenómeno de la conciencia: ahora es cuando se ha comenzado a estudiar.
En el ámbito donde más interrogantes caben, la Física, el conocimiento del Universo, uno de los últimos grandes artífices de la disciplina, el excéntrico John Wheeler, uno de los que con más denuedo ha intentado sintetizar las teorías físicas surgidas en el siglo XX, podría estar conforme con la tesis de este escrito, pues dejó escrito en una ocasión que cuando conozcamos todas las leyes de la física nos sorprenderá que no hubieran resultado obvias desde un principio.
Pero de igual modo que Demócrito se adelantó a Dalton hablando de los átomos, Pessoa escribió unos años antes, unos versos que vienen a avanzar dicha frase:
O mistério das cousas
É que as cousas no tem misterio.
NINGUNO.
COROLARIO
Con frecuencia la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento: son los que saben poco, y no los que saben mucho, los que aseveran positivamente que éste o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia. (Charles Darwin)
ENLACES
http://historias-de-la-ciencia.bloc.cat/post/1052/116833
http://www.astrocosmo.cl/h-foton/h-foton-12_05.htm
http://www.iac.es/cosmoeduca/gravedad/fisica/fisica5.htm
http://www.astrosafor.net/Huygens/2002/37/Emili.htm



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