Sí, con él ganamos la Recopa.  Pero eso fue hace doce años.

Y lo cierto es que el Real Zaragoza ha tenido una política de fichajes más agresiva que nunca (con el inaudito pago de cláusula de rescisión de Ayala y el estrambótico fichaje de Matuzalem, imposibles con Soláns) a pesar de lo cual el equipo no despega.

Tras un año y casi tres meses de trabajo, todavía no ha logrado ensamblar al equipo. Aimar, ni tampoco D’Alessandro, han llegado a jugar en su sitio.

Sigue haciendo experimentos con el puto rombo, intentando adaptar los jugadores a dicho esquema, en vez de buscar un esquema donde se encuentren mejor los jugadores.

Lo cual es una tarea ardua, porque sólo tenemos a los laterales que puedan jugar por las bandas. Medios y delanteros son jugadores que se sienten a gusto por el centro.

Pero para eso es el entrenador del Zaragoza, y bien pagado.

Este año todos los equipos, repito: TODOS, han sido superiores tácticamente al Zaragoza. Incluso los que han caído en La Romareda.

Y si no fuera por la buena racha como local no habría polémica sobre este entrenador: llevamos sin ganar fuera de casa siete meses. Estaría despedido. Sin hacerlo, con estos números no hay muchas opciones para el equipo: o mantenerse o bajar. Esto último parece descartarse, pero sólo por la cantidad de equipos bazofia que existen en la Liga Española.

Contra el Barcelona el equipo dio vergüenza. Qué falta de rasmia, de coraje, de fe. Parecían turistas. Parecían el equipo de pega que se enfrenta a los Harlem Globe Trotters. Y los del Barça parecían un equipo de filigrana de Playstation, festejando los goles como los jugadores de píxels.

Antes del partido Víctor dijo que estaba convencido de que el Barça tenía miedo, o respeto, al equipo. Mientras, Messi decía en la Ciudad Condal que no sería tan fácil. ¡Ese era el miedo que nos tenían! ¡Bocazas!

Al final hubo relativamente suerte. Con el 4-1 antes del descanso el Barça cerró el partido, y en estos casos las segundas partes son de tregua. En caso contrario nos hubiéramos ido a una goleada de escándalo.

Y llegamos al último capítulo: la cracoviada en Zaragoza. Una eliminatoria que sólo sirve para hacer hueco a equipos de países sin poderío económico, igual que las eliminatorias previas de un Mundial o europeo.  Y el Aris fue MUY SUPERIOR en toda la eliminatoria.

Esta participación en la UEFA era el punto de apoyo para hacer un Zaragoza grande, lejos de la irregularidad de siempre, un Zaragoza que pudiera tener siempre un mínimo en el sexto-séptimo puesto de la Liga, y a partir de ahí incluso meterse como un clásico de la Champions.

Eso está perdido. Por culpa del pedante de Fernández, que se ha dedicado a hacer experimentos con el Zaragoza, en vez de a hacerlo jugar.

Hace falta un entrenador que haga jugar al Zaragoza.  Cuanto más se tarde en cambiar peor será. Desde luego, ya llega tarde, porque es muy difícil remontar la situación en la que se está. Pero si se quiere un Zaragoza potente a largo plazo la persona que está al timón ya ha demostrado su inutilidad.

Ganó la Recopa en el 95. ¡Enhorabuena, y gracias! Pero ahora que se vaya.


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