En los juzgados actualmente se castiga siempre, caiga quien caiga, los delitos de sangre (desde la más leve lesión hasta los más graves). En cambio, no hay una gran beligerancia con los delitos de estafa, cuyo elemento esencial es el engaño.
Es un atavismo. Hasta hace unos pocos siglos la prevalencia y extensión de los delitos de sangre obligaba al castigo.
Pero ahora mismo sería tiempo de cambiar el paradigma y atacar, ya, los delitos de estafa.
Parece como si hubiera una asunción de que los hombres tarde o temprano van a enfrentarse, y que si van a hacerlo es preferible que se produzca por la vía de la estafa.
En definitiva, y paradójicamente, el sistema penal, cuya razón de ser es la persecución de las conductas antisociales, en su globalidad, en su comparación entre sus diversas partes, no sólo termina castigando sino que prima el engaño.



No Responses to “Se prima el engaño”
Please Wait
Leave a Reply