- Me propuse no hablar de fútbol en el blog. Es un tema intrascendente. Sobre el que muchos opinan, sobre el que todos creen entender. Pero es especialmente dolorosa la situación del Zaragoza. No es un equipo abocado a estar como está, caso del Deportivo. Cabe un gran margen de memoria. Se puede cambiar. Y, sin embargo, no se hace. No se hace nada. Nada.

- El fundamento primero del fútbol, lo que lo hace grande, es la afición. Así lo decía en este post hace unos meses. Pues bien, La Romareda se está suicidando. Debería haber pedido la destitución de Víctor hace meses. O, al menos, hace un par de partidos.

Los más avezados no tragaron a Víctor desde el principio. Los más realistas nos desligamos de él hace unos meses. Entonces el Zaragoza no jugaba a nada, pero estaba arriba.

Ahora no cabe ninguna duda. A dos partidos para el final de la primera vuelta, vamos a terminar con 22 puntos- empatando contra el Mallorca, para más no hay. Media de salvarse por los pelos.

Y lo peor: en las próximas 11 jornadas nos toca jugar contra: Real Madrid, Barcelona, Atlético y Villarreal. Lo más de lo más. Vamos a llegar a la jornada 28-29 en lucha por el descenso. Y a sufrir. A sufrir mucho.

Seguimos teniendo el fallo que nos imputaba nuestro ilustre paisano Baltasar Gracián: demasiado corazón, poca cabeza.

- Allá por octubre el Zaragoza ya había fracasado. Había arruinado su participación en la U.E.F.A y se veía palmariamente que era un equipo para estar a mitad de tabla. Nada más. Si todavía alguno cree en Víctor para esas empresas, realmente es que tiene fe. Pero ahora el problema es que una temporada mala puede convertirse en una catástrofe.

- La parte positiva: ¡qué jugador tan excepcional es Diego Milito! Con este gol (Diego Milito (min. 17) -)entra, en apenas dos temporadas y media, en los diez mejores goleadores del club. Nómina imponente, ¡qué grandes delanteros centros ha tenido el club!: Seminario, Marcelino, Diarte, Esnáider, Milosevic, Villa…

En el minuto 65 tuvo una ocasión por la derecha. En el rechace se quedó muy escorado… Pase de la muerte a Sergio García, que ni se enteró. Minuto 75: con el partido supuestamente ganado pasa a Oliveira un balón que pudo rematar él. Una lección: Oliveira tuvo dos balones para hacer lo mismo en la primera parte y no le pasó.

Grande. Siempre metido en los partidos, esté como esté el equipo. Con él de bandera se puede ir a cualquier sitio. Grande como lo fue su hermano.

Claro que… ¿para qué quieres a Diego Milito si luego tienes a Víctor de entrenador?

La idea sería que el Zaragoza terminase siendo grande como él. Lo normal es que se vaya el año que viene.

- Empieza el choque. Mora por Cañizares: con este último no habríamos metido ninguno de los goles. La cantada del segundo gol, espectacular. Al estilo del peor Busquets, Vitaller…

- Al árbitro, Paradas Romero, le protestan unos y otros. Unas manos de Ayala (para mí no es penalty, en un centro sin peligro); el derribo de Oliveira (penalty que no es, a mi gusto, toca la pelotita antes de que le derribe el portero, pero no llega a controlarla; el derribo se produce por inercia, pero no es decisivo para meter el gol); gol anulado a Oliveira (error también, no se apoya en Marchena, este se deja ganar la posición y le hace la cama)..

No obstante, con el desapasionamiento que produce el actual Zaragoza, puedo apreciar un buen arbitraje. Sacando tarjetas cuando el partido se pone duro, contemporizando cuando se puede.

- Y llegó la Happy Hour Del minuto 75 al 85. Dos goles del Valencia, que pudieron ser hasta cuatro. Como contra los últimos siete rivales, más el Barça, más el Atlético… Circunstancias excepcionales, que diría Víctor Pedántez.

- Happy hour: El Zaragoza es el equipo más cristiano, ahora que estamos en Navidades. Siempre pone la otra mejilla…

- El Valencia está realmente en crisis. Mira que no ganar al Zaragoza. Aprovechó los minutos de la Happy Hour; el resto del partido, inadvertido.

- Cuando veo la cara de Bandrés y pienso en las cuentas del Zaragoza, se me viene a las mientes aquella expresión italiana: Porcina Miseria. ¿Se dice así, no?

- Nos están quitando algo. El nuevo Zaragoza, es decir, el Zaragoza de siempre más ambición, más dinero fresco, ha fracasado también.  Ya no hay marcha atrás. Falto de personalidad, nos hemos convertido en un mal remedo de los peores equipos del Atlético. Capaces de descender, con equipo para optar por la Liga.

bandrés, ¡Porcina Miseria!

Nos están quitando algo. Incluso la figura de Víctor, ligada al período más glorioso del club- excepto para los mayores del lugar, que vivieron los tiempos de Los Magníficos.

Ahora se va a quedar como Vitín, Víctor Pedántez, una pesadilla.

Ejercicio de ucronía: ¿qué hubiera podido hacer el equipo del 95 con un buen entrenador?

- ¿Y Agapito? En su honor, poema a lo “Bertold Bretch”:

Primero vendió la pastilla de La Romareda (actual gimnasio y museo). Pero yo me alegré porque así se empañaba la deuda histórica.

Luego construyó un campo de fútbol. Y yo me alegré porque era necesario para tener un equipo competitivo para el futuro, creando fuentes diferentes de ingresos.

Después vendió la ciudad deportiva, pero ya es tarde.

- Más para Agapito. Voy a iniciar en el blog una cuestación para comprarle una maquinilla de afeitar. Porque en el Zaragoza falta higiene, mucha higiene.

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3 Responses to “El suicidio de La Romareda (tras el partido contra el Valencia)”  

  1. 1 Cortador

    Ayer no vi el partido ni siquiera lo escuché por la radio, porque sabía que algo así nos iba a ocurrir, que horror de equipo. No es la primera vez que resucitamos a los muertos, pero tienes razón lo que está haciendo Victor Fernández es suicidarse deportivamente hablando, hacía tiempos que no me daba tanta pena el Zaragoza.

  2. 2 fargo2005

    Víctor va a dejar su carrera como entrenador con este fiasco. Se reciclará como comentarista, lo que sea…De haberse ido en octubre podía haberse mantenido en la elite unos años más.

  1. 1 La Romareda tiene la clave en Florispan

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