¿Necesita el Rey este trato?

Veo en Rebelión esta Carta a TVE en relación al tratamiento dado a Juan Carlos de Borbón, en uno de los innumerables reportajes que se le han dedicado estos días con ocasíón de su septuagésimo aniversario.

Estoy de acuerdo, básicamente. Ideé escribir una carta parecida, pero simplemente para pedir información acerca de la productora del documental. ¡Quién sabe! Si algún día tengo que hacer un reportaje sobre mí mismo o algún familiar buscaré el mismo tono.

Un tono que al principio parecía de NODO, hasta que a mitad del reportaje se echaba en falta la palabra PUBLIRREPORTAJE, en letras mayúsculas y blancas, arriba a la izquierda de la pantalla.

Ahora salen encuestas (son mentiras cuando se trata de demostrar algo, lei hace poco), diciendo que el Rey es el político más valorado.

Fácil: ¿ha sido puesto alguna vez en cuestión? ¿Ha sido criticado? ¿Ha habido libertad para criticarle?

Así como las actuaciones de los políticos generan un alud de críticas radicalizadas, según el medio que las juzga, en cambio hay una unanimidad extraña con las actuaciones del Rey. Nadie dice que es improcedente soltarle el No te callas a Chávez. Va a Ceuta y Melilla y todos coinciden en el acierto por realzar la españolidad de ambas ciudades. Pero obvian que causa un incidente diplomático con Marruecos. Y si ha hecho bien, ¿por qué nadie critica que haya tardado  30 años?

La Monarquía como forma de gobierno fue una de las condiciones impuestas en la transición, junto a la unidad de España. Pero ha pasado una generación, y esta forma de gobierno terminará siendo cuestionada. Es más, será siempre cuestionada. Es lógico, porque es una institución anacrónica. Hace falta muy buenos argumentos para defenderla.

Intentar por todos los medios dejarla al margen de la crítica es una estupidez, porque cuando se empiece a criticar tendrá menos fuerza.

Se intenta también vincular la monarquía con la democracia, como si esta última fuera posible en otro tipo de régimen. Nueva estupidez. Metafísicamente, si no hay posibilidad de crítica ni cambio no hay democracia. En segundo lugar, lo que posibilitó la democracia en España es una estructura social equilibrada, con una clase media numerosa y con perspectivas de superación, superando la altamente jerarquizada, clasista y caciquil que existió en España hasta los años 60. Estructura, por cierto, que con esta monarquía está a punto de perderse, con una generación que vivirá para pagar su hipoteca, siervos de su hipoteca como en tiempos hubo siervos de la gleba. La monarquía -en concreto, el Rey- se sirvió de la democracia para su perpetuación, porque era el signo de los tiempos. Pero no por vocación.

Más en concreto, el Rey no necesita esta propaganda. Morirá como Rey, sin duda alguna, si no abdica antes voluntariamente. El caso es que reforzar su figura debilita la institución, porque en España llevamos setenta años con dos únicos Jefes de Estado, y ambos han estado fuera de toda crítica.

Actualmente, poner en cuestión la forma de estado -a través de un referéndum- revalidaría la institución monárquica, y le daría vigor para no ser cuestionada durante un par de generaciones más. No tienen a favor la gracia divina, pero sí publirreportajes como los emitidos estos días, y en general, por todos los media españoles.

Pero esperar a que la monarquía sea puesta en cuestión por fuerzas republicanas daría lugar a su terminación. Internet permite el acceso a fuentes alternativas, y a fuentes extranjeras.

El Príncipe Felipe se coronará, pero ¿seguirán emitiendo publirreportajes las televisiones?


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