La lengua de Cervantes está de luto. En el día de hoy, Javier Marías, hijo y nieto de Marías, ha ocupado el sillón ‘R’ mayúscula de la Real Academia de la Lengua, vacante desde la muerte de Fernando Lázaro Carreter, el insigne lingüísta.
Este disléxico del idioma español, capaz de escribir en sus improbables novelas centenares de dislates como: “Aún se entretuvo en la sección viril, ahora probó dos aromas en el envés de sus sendas manos, pronto no le quedarían zonas incontaminadas por los perfumes dispares” —así, con esta sintaxis, esta adjetivación y este dominio del significado de las palabras—, y quedarse tan ancho, subrayó en su discurso de toma de posesión, titulado



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