Según los más críticos, los comerciantes se han visto obligados a bajar los precios por culpa de que las ventas al por menor han caído un 8,7%. Parece obvio, pero, aun asumiendo que seguro que tiene algo que ver la baja demanda y el retroceso brutal que está sufriendo el consumo con la bajada de seis puntos en el IPCA, la verdad es que, como hemos dicho en otras ocasiones, en España y en gran parte de Europa, lo que se viene produciendo realmente es el efecto contrario, si acaso estaríamos en la periferia de algo parecido a la estanflación. Se estanca el consumo y la producción, pero los precios siguen su ascenso a fin de alcanzar márgenes similares a cuando se vendía sin mirar al cliente a la cara.
Entonces, ¿Qué ha motivado este buen dato adelantado del IPC? Muy sencillo. En 2007 el IPC de abril estuvo marcado por el factor inflacionario por excelencia: la Semana Santa. Este año, esa festividad se ha desarrollado en marzo. El aumento de marzo en el IPC interanual de 2008 tuvo que ver en gran medida ese detalle, pero ahora también ha sido clave. En mayo volveremos a pasar miedo, el IPC volverá a tomar ese tono marrón que tiene hace meses y callará a los que anuncian que lo peor ya ha pasado, porque lo peor no sólo no ha pasado, sino que no tenemos idea de la cara que tiene.
Mientras tanto podemos seguir leyendo teletipos y prensa de taberna o, por el contrario, nos ponemos a buscar por la blogosfera y por los foros reflexiones que aportan luz al fax impreso en papel de fumar y al telepronter de mediodía.
Otro articulo genial, no tiene desperdicio, en



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