El crash del 2008 (y 54)

 

España necesita, hoy más que nunca, una sociedad civil que ponga freno a los disparates que día tras día comete la clase política ante la asombrosa anuencia de gran parte de la ciudadanía. Un movimiento cívico que establezca una barrera, respecto a determinados signos identificativos que son motivo de orgullo y signo de pertenencia en otras naciones, imposible de rebasar. Que ponga patas arriba el sistema actual de partidos, su sospechosa financiación a través de sociedades domiciliadas en el extranjero, la no adopción en sus cuentas de criterios de contabilidad internacionalmente aceptados, el carácter plebiscitario y tercermundista de sus procesos de elección que recuerda a las Asambleas del Partido Comunista Chino, la ausencia de disensión, la falta de experiencia práctica, preparación e incluso capacidad de muchos de sus miembros (el 65% de los parlamentarios españoles no han pisado la empresa privada), la discriminación que obliga a un bedel ministerial a hacer una oposición pero que no impide a un animal político sin formación llegar a dirigir un ministerio. Que denuncie ese sucedáneo del Despotismo Ilustrado, Todo para el Pueblo pero sin el Pueblo, en que se ha convertido gran parte de nuestro teatro público.(…)

(…) Les recuerdo lo que escribí sobre el tema en mayo de 2006: “Me uno, finalmente, a la opinión que han reflejado muchos lectores de este periódico digital estos días: el mayor fraude piramidal con diferencia en este país es el de una Seguridad Social concebida como sistema de reparto y no de capitalización. Tal y como evoluciona la pirámide poblacional, visto cómo España se ha convertido en la panacea sanitaria de cualquier indocumentado que caiga por aquí y teniendo en cuenta el bajo nivel de participación en productos privados de pensiones que hay en España, nos enfrentamos a un problemón de aquí a menos de 15 años. Y si el viento deja de soplar de cola… abróchense los cinturones que va a haber turbulencias. Claro que a ver quién es el guapo que denuncia este fraude a todos los que contribuimos a pagar el sistema hoy en la esperanza de una prestación futura que sólo Dios sabe si vendrá. Pido no”.

Pues bien, hoy es el día en que el viento ha dejado de soplar de cola. Con la crisis económica actual los ingresos de la Seguridad Social se van a resentir, especialmente una vez que desaparezca el efecto al alza provocado por las cláusulas de salvaguarda salarial que han elevado las bandas de cotización de muchos contribuyentes. Por el contrario, los gastos sólo tienen un camino: hacia arriba. Las prestaciones por desempleo están incrementándose a un ritmo similar al de principio de los añ

Vergüenza parlamentaria y la quiebra de la Seguridad Social - cotizalia.com


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