El crash del 2008 (y 76)

Admirado McCoy, no olvide usted que la crisis
económica no es más que un vértice de la crisis triangular que vivimos.
Los otros dos vértices son: crisis política y crisis social. Estos dos
últimos vértices ponderan mucho más y desplazan el centro de gravedad
del triángulo, lo que hace imposible que afloren capitales. Antes bien,
la situación favorece la ocultación y salida de capital.

Le
propongo un pequeño reto, trate usted de alquilar una caja de seguridad
en un banco, hable con los empleados y reflexione sobre lo que oiga.

España
ha dejado de ser un país con garantías para el capital y el ahorro. Es
un país sin seguridad en el futuro, donde lo que hoy es blanco mañana
puede ser negro, según convenga a la clase dirigente, sin que quepa la
posibilidad de apelar a una justicia independiente.

Lo que se
esté cociendo en esa olla experimental que es la sociedad española,
nadie lo sabe. Lo único que resulta inconfundible, para aquél que por
edad y circunstancias de la vida ya ha olido muchos guisotes y probado
muchos caldos, es el desagradable tufo a populismo.

Nostradamus, en Maccoy


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