Admirado McCoy, no olvide usted que la crisis
económica no es más que un vértice de la crisis triangular que vivimos.
Los otros dos vértices son: crisis política y crisis social. Estos dos
últimos vértices ponderan mucho más y desplazan el centro de gravedad
del triángulo, lo que hace imposible que afloren capitales. Antes bien,
la situación favorece la ocultación y salida de capital.
Le
propongo un pequeño reto, trate usted de alquilar una caja de seguridad
en un banco, hable con los empleados y reflexione sobre lo que oiga.
España
ha dejado de ser un país con garantías para el capital y el ahorro. Es
un país sin seguridad en el futuro, donde lo que hoy es blanco mañana
puede ser negro, según convenga a la clase dirigente, sin que quepa la
posibilidad de apelar a una justicia independiente.
Lo que se
esté cociendo en esa olla experimental que es la sociedad española,
nadie lo sabe. Lo único que resulta inconfundible, para aquél que por
edad y circunstancias de la vida ya ha olido muchos guisotes y probado
muchos caldos, es el desagradable tufo a populismo.



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